Castillo de Linderhof
El único castillo terminado de Luis II
Dirección
Ettal/Graswangtal, Baviera
GPS
47.5711, 10.9608
El castillo de Linderhof, en el Graswangtal, es el más pequeño de los tres castillos del rey Luis II y el único cuya construcción vio terminada en vida. El suntuoso palacete de recreo, inspirado en Versalles, está rodeado de un amplio parque con juegos de agua. Especialmente famosa es la gruta artificial de Venus en el parque del castillo.
Lo más destacado
- Único castillo terminado en vida de Luis II
- Suntuoso interior inspirado en Versalles
- Parque del castillo con juegos de agua
- Gruta artificial de Venus
Bueno saberlo
| Promotor | rey Luis II |
| Particularidad | el único terminado de sus castillos |
| Parque | juegos de agua, gruta de Venus |
| Ubicación | Graswangtal, cerca de Ettal |
Información práctica
Cómo llegar: En coche por Ettal/Oberammergau; autobús desde Oberammergau/Garmisch.
Mejor época: Todo el año; parque y juegos de agua en verano (gruta de Venus en parte en restauración, consultar actualidad).
Costes: Visita interior con entrada de pago (consultar actualidad).
Seguridad: Sencillo; algunos caminos del parque empinados.
Consejos:
- Combinar con el monasterio de Ettal y Oberammergau en un día
- Consultar antes la apertura actual de la gruta de Venus
Contexto e historia
El castillo de Linderhof, en los Alpes de Ammergau, es el más pequeño de los tres castillos que mandó erigir el rey bávaro Luis II y, a la vez, el único que vio terminado en vida. Construido entre 1870 y 1886, refleja el entusiasmo del rey por Francia y por la realeza absolutista de Luis XIV, cuya monarquía del Rey Sol veneraba. En exuberante neorrococó, los interiores deslumbran con espejos, oro y telas preciosas, y, aunque concebido como retiro privado, no falta tampoco aquí la fastuosa sala de audiencias.
La verdadera magia de Linderhof reside, sin embargo, en el parque, que rodea el castillo con parterres franceses, terrazas de aire italiano, cascadas y fuentes. Oculta en el bosque se encuentra la gruta artificial de Venus, una cueva de estalactitas creada artificialmente con lago subterráneo e iluminación de colores, en la que Luis revivía, en una barca con forma de concha, el mundo escénico de la ópera Tannhäuser de Wagner. A ello se suman construcciones exóticas como el quiosco morisco con su trono de pavo real. Así, Linderhof se convirtió en el sueño construido de un rey que se perdió en un mundo propio de arte, cuentos y soledad.
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