La Clusaz y Aravis
Pueblo de esquí saboyano ante la cadena de los Aravis
Dirección
Massif des Aravis, Alta Saboya
GPS
45.9047, 6.4239
La Clusaz es un pueblo de esquí con tradición en la Alta Saboya, ante la llamativa cadena rocosa de los Aravis. A diferencia de los grandes centros artificiales, ha conservado su carácter de pueblo saboyano. La región es cuna del queso Reblochon; en verano atraen las excursiones y el cercano Col des Aravis.
Lo más destacado
- Pueblo de esquí saboyano tradicional
- Cadena rocosa de los Aravis como telón
- Cuna del queso Reblochon
- Col des Aravis y senderismo de verano
Bueno saberlo
| Cordillera | Massif des Aravis |
| Queso | Reblochon |
| Carácter | pueblo auténtico |
| Región | Alta Saboya |
Información práctica
Cómo llegar: En tren hasta Annecy, después en autobús; en coche por Annecy.
Mejor época: Esquí de diciembre a abril; senderismo de junio a octubre.
Costes: Forfaits y teleféricos de pago (consultar actualidad).
Seguridad: En invierno atender a la situación de aludes.
Consejos:
- Planificar una degustación de Reblochon en una granja local
Contexto e historia
La Clusaz se acurruca en una estrecha hendidura del valle al pie de la cadena de los Aravis, aquel llamativo muro de caliza de la Alta Saboya, cuya cresta dentada se eleva contra el cielo como una ola petrificada. El nombre de la localidad deriva de una vieja palabra que significa «estrechez» o «paso», y alude al estrecho desfiladero por el que se aprietan camino y arroyo. Mucho antes del turismo de esquí las gentes vivían aquí de la ganadería y la quesería, y el pueblo conservó, pese a toda la modernización, el carácter de un auténtico pueblo de montaña saboyano.
Las montañas de los Aravis son la tierra central del Reblochon, aquel queso cremoso cuyo nombre deriva del ordeño secreto, con el que los campesinos sustraían en su día al señor feudal una parte del tributo. En los pastos en torno al cercano Col des Aravis pastan hasta hoy las vacas pardo-rojizas de Abondance ante el lejano telón del Mont Blanc, y su leche lleva la tradición quesera de siglos hasta el presente. El propio puerto es desde siempre un escenario del ciclismo y es cruzado regularmente por el Tour de Francia. Así, la región une la abrupta belleza de las cumbres calcáreas con una cultura pastoril y gastronómica profundamente arraigada, que hace de La Clusaz, de un mero centro de esquí, un auténtico trozo del patrimonio montañés saboyano.
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