Eisriesenwelt Werfen
La mayor cueva de hielo del mundo
Dirección
Werfen, Tennengebirge, Salzburgo
GPS
47.5031, 13.19
La Eisriesenwelt, en el Tennengebirge cerca de Werfen, es con unos 42 km de longitud la mayor cueva de hielo del mundo. Los visitantes exploran la impresionante parte delantera helada con lámparas de carburo en una visita guiada. La llegada con el teleférico más empinado de Austria y el camino por la montaña son ya de por sí toda una experiencia.
Lo más destacado
- La mayor cueva de hielo del mundo (unos 42 km)
- Visita guiada por salas heladas
- Llegada con teleférico muy empinado
- Ubicación espectacular muy por encima del valle del Salzach
Bueno saberlo
| Longitud | unos 42 km (la mayor cueva de hielo del mundo) |
| Cordillera | Tennengebirge |
| Visita | solo con visita guiada |
| Localidad | Werfen |
Información práctica
Cómo llegar: En coche o tren hasta Werfen, después transporte de enlace y teleférico hasta la entrada de la cueva.
Mejor época: Abierta aproximadamente de mayo a octubre (consultar actualidad).
Costes: Entrada y teleférico de pago (consultar actualidad).
Seguridad: En la cueva hace un frío glacial; ropa de abrigo y calzado firme obligatorios.
Consejos:
- Abrigarse bien, en la cueva hay temperaturas bajo cero
- Reservar tiempo suficiente, la llegada y la visita duran varias horas
Contexto e historia
Muy por encima del valle del Salzach, en el macizo rocoso del Tennengebirge, se esconde la Eisriesenwelt, cuyo nombre se traduce acertadamente como mundo de los gigantes de hielo. Se trata de la mayor cueva de hielo de la Tierra, un sistema muy ramificado cuyas secciones delanteras están colmadas de poderosas formaciones de hielo. Estas surgen por la combinación de corrientes de aire y temperaturas: en invierno entra aire frío y enfría la roca, en primavera se filtra agua de deshielo y se congela en columnas, cortinas y esculturas que, a la luz de las lámparas de carburo, parecen de otro mundo.
Durante mucho tiempo la cueva tuvo entre los habitantes del valle la fama de ser una entrada al inframundo, un lugar que se evitaba y se rodeaba de leyendas. No fue hasta finales del siglo XIX cuando se exploró de forma sistemática y se hizo accesible a los visitantes. Sobre la entrada de la cueva vela el castillo de Hohenwerfen, una fortaleza defensiva del siglo XI en la que hoy las exhibiciones de aves rapaces recuerdan el antiguo arte de la cetrería. El camino de Werfen hasta la entrada de la cueva es ya de por sí toda una experiencia, pues asciende por senderos vertiginosos junto a paredes rocosas escarpadas antes de que un teleférico salve los últimos metros de altura. Así, en Werfen se unen la vivencia de una profundidad helada con la vista de un castillo que vela desde hace casi mil años sobre el valle del Salzach, y con el ambiente especial de una cueva en la que reina un frío invernal incluso en pleno verano.
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