Castillo de Hochosterwitz
Emblema de Carinthia con 14 puertas
Dirección
cerca de Sankt Veit an der Glan, Carinthia
GPS
46.7592, 14.4519
El castillo de Hochosterwitz se alza sobre un cono rocoso de unos 160 m de altura y está considerado uno de los emblemas de Carinthia. La subida atraviesa 14 puertas escalonadas una tras otra, una extraordinaria fortificación medieval. El castillo, conservado en lo esencial desde el siglo XVI, es visible desde lejos y alberga hoy un museo.
Lo más destacado
- Llamativo cono rocoso con el castillo visible desde lejos
- Subida a través de 14 puertas escalonadas
- Fortificación bien conservada del siglo XVI
- Museo del castillo y vistas
Bueno saberlo
| Ubicación | cono rocoso, unos 160 m de altura |
| Particularidad | 14 puertas situadas una tras otra |
| Época | en lo esencial, siglo XVI |
| Región | Carinthia central |
Información práctica
Cómo llegar: En coche hasta Launsdorf/Hochosterwitz; en tren hasta St. Veit an der Glan.
Mejor época: Aproximadamente de Semana Santa a octubre (consultar actualidad).
Costes: Entrada y, en su caso, ascensor de pago (consultar actualidad).
Seguridad: La subida a pie es empinada; calzado firme.
Consejos:
- Subir a pie por las 14 puertas para vivir la experiencia completa
- Combinar con una visita a St. Veit
Contexto e historia
El castillo de Hochosterwitz, en Carinthia, se alza sobre una roca dolomítica aislada que se eleva escarpada unos 160 metros sobre la llanura circundante y está considerado una de las fortificaciones más impresionantes de Austria. Ya en la Alta Edad Media se menciona en documentos la llamativa roca, pero su forma actual la recibió el castillo en el siglo XVI, cuando el gobernador de Carinthia Georg von Khevenhüller lo amplió hasta convertirlo en una fortaleza prácticamente inexpugnable, para proteger la tierra y a sus gentes contra las amenazantes incursiones de los otomanos. La fortificación pasó a considerarse desde entonces un símbolo de la protección señorial.
El corazón del castillo es la famosa subida sinuosa: catorce puertas escalonadas una tras otra, cada una con sus propios dispositivos de defensa y trampas, se enroscan roca arriba e hicieron casi imposible un asalto. El castillo nunca fue conquistado y sigue hasta hoy en poder de la familia Khevenhüller, que lo conservó a lo largo de los siglos. Una conocida leyenda cuenta la historia de un asedio en el que los defensores, casi famélicos, arrojaron de forma ostensible su último buey por encima del muro para fingir ante los atacantes abundantes provisiones, tras lo cual estos se retiraron desanimados. Así, Hochosterwitz une una historia defensiva con una viva leyenda y figura entre los castillos mejor conservados de todo el espacio alpino.
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