Parque Nacional de la Vanoise
Primer parque nacional de Francia, desde 1963
Dirección
entre la Tarentaise y la Maurienne, Saboya
GPS
45.3833, 6.85
El Parque Nacional de la Vanoise, fundado en 1963, fue el primero de Francia y limita directamente con el Gran Paradiso italiano; juntos forman uno de los mayores espacios protegidos de los Alpes. Se fundó para salvar la cabra montés alpina y alberga hoy grandes poblaciones de cabras monteses y rebecos. Una densa red de senderos y refugios da acceso al paisaje de alta montaña.
Lo más destacado
- Primer parque nacional de Francia (1963)
- Limita con el Gran Paradiso (Italia)
- Cabras monteses y rebecos en gran número
- Densa red de senderos y refugios
Bueno saberlo
| Fundado | 1963 (el primero de Francia) |
| Vecino | Gran Paradiso (Italia) |
| Fauna | cabra montés, rebeco, marmota |
| Región | Saboya (Tarentaise/Maurienne) |
Información práctica
Cómo llegar: Localidades de partida entre otras Pralognan-la-Vanoise, Termignon; en tren a Moûtiers/Modane, después en autobús.
Mejor época: Senderismo y observación de fauna de junio a septiembre.
Costes: Acceso a la naturaleza gratuito; refugios y rutas guiadas de pago (consultar actualidad).
Seguridad: Alta montaña: atender al tiempo, el equipo y la forma física.
Consejos:
- Llevar prismáticos, las cabras monteses son frecuentes aquí
- Reservar pronto las plazas de refugio en verano
Contexto e historia
El Parque Nacional de la Vanoise, en los Alpes franceses de Saboya, fue en su fundación en 1963 el primer parque nacional de Francia. Su motivo fue un acto de rescate: la cabra montés alpina, en italiano y francés el bouquetin, había desaparecido casi por completo de los Alpes occidentales tras siglos de caza, y el nuevo espacio protegido debía ofrecer un refugio a las últimas poblaciones. Hoy vuelven a recorrer unas dos mil de estas impresionantes cabras salvajes, con sus cuernos poderosamente curvados, las laderas de alta montaña, acompañadas de rebecos, marmotas y unas veinte parejas reproductoras del águila real.
El parque se sitúa entre los valles profundamente encajados del Isère y del Arc y limita directamente con el Parque Nacional italiano del Gran Paradiso, de modo que, atravesando la frontera, ha surgido uno de los mayores espacios protegidos continuos de los Alpes. Glaciares, lagos de alta montaña y una flora de montaña excepcionalmente rica marcan sus cotas altas. La historia del parque habla del cambio en la relación del ser humano con el mundo de la montaña, de la caza despiadada a la conservación consciente de una naturaleza alpina salvaje que de otro modo quizá se habría perdido para siempre.
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