Breitachklamm
El desfiladero rocoso más profundo de Europa Central
Dirección
cerca de Oberstdorf/Tiefenbach, Alpes del Allgäu, Baviera
GPS
47.3833, 10.2333
La Breitachklamm, cerca de Oberstdorf, está considerada el desfiladero rocoso más profundo de Europa Central; el Breitach se ha excavado aquí hasta 150 m de profundidad en la roca. Por caminos asegurados se avanza junto a aguas rugientes a través del estrecho desfiladero. En invierno se forman impresionantes formaciones de hielo, y el desfiladero también es entonces transitable.
Lo más destacado
- El desfiladero rocoso más profundo de Europa Central (hasta 150 m)
- Caminos asegurados junto al rugiente Breitach
- Formaciones de hielo invernales
- Transitable todo el año
Bueno saberlo
| Profundidad | hasta 150 m |
| Fama | el desfiladero rocoso más profundo de Europa Central |
| Río | Breitach |
| Temporada | todo el año (también en invierno) |
Información práctica
Cómo llegar: En coche a los aparcamientos cerca de Tiefenbach; autobús desde Oberstdorf.
Mejor época: Todo el año; en invierno por las formaciones de hielo.
Costes: Entrada de pago (consultar actualidad).
Seguridad: Caminos mojados y resbaladizos, en invierno peligro de hielo; calzado firme.
Consejos:
- Hacerlo como ruta circular con la Walserschanz y parada para comer
- En invierno llevar crampones para los zapatos
Contexto e historia
La Breitachklamm, cerca de Oberstdorf, está considerada uno de los desfiladeros rocosos más profundos de Europa Central y es un impresionante testimonio de la fuerza modeladora del agua. A lo largo de milenios el Breitach se ha excavado aquí varios cientos de metros de profundidad en una dura barrera de roca y ha creado un desfiladero estrecho y salvajemente quebrado, por el que el arroyo se precipita rugiendo entre paredes que sobresalen. El nombre deriva del propio río, que drena la alta montaña del sur del Allgäu y trae su agua de deshielo de las altas montañas.
El desfiladero se abrió a finales del siglo XIX por iniciativa de un párroco de Tiefenbach, que impulsó la fatigosa construcción de los senderos y pasarelas a través de la roca, de modo que el desfiladero quedó transitable para los visitantes a partir de 1905. En invierno la Breitachklamm se transforma en un mundo extraño de poderosos carámbanos y cascadas congeladas, que ofrecen un espectáculo muy particular. Una y otra vez las crecidas, los desprendimientos de roca y un enorme atasco de hielo amenazaron los caminos, que tras cada daño se reparaban de nuevo con gran esfuerzo. Así, el desfiladero no habla solo de profundidad geológica, sino también de la tenaz lucha de las personas por mantener accesible esta maravilla natural durante más de un siglo.
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