Alpsee cerca de Hohenschwangau
Lago de montaña claro bajo los castillos reales
Dirección
Hohenschwangau, Allgäu Oriental, Baviera
GPS
47.555, 10.735
El Alpsee se encuentra encajado entre el castillo de Hohenschwangau y Neuschwanstein y está considerado uno de los lagos más limpios de Baviera. Un sendero de orilla de poco menos de una hora rodea el claro lago de montaña ante el telón de los castillos. En verano invitan zonas de baño y barcas de remo, todo el año la cercanía a los castillos reales.
Lo más destacado
- Lago muy claro ante el telón de los castillos
- Sendero circular por la orilla en poco menos de una hora
- Baño y barcas de remo en verano
- Junto a Neuschwanstein y Hohenschwangau
Bueno saberlo
| Ubicación | entre Hohenschwangau y Neuschwanstein |
| Agua | uno de los lagos más limpios de Baviera |
| Sendero circular | poco menos de 1 hora |
| Región | Allgäu Oriental |
Información práctica
Cómo llegar: En tren hasta Füssen y autobús a Hohenschwangau; aparcamientos en el lugar.
Mejor época: Baño de junio a septiembre; sendero de orilla todo el año.
Costes: Lago y sendero de orilla gratuitos; aparcamiento y barcas de pago (consultar actualidad).
Seguridad: Apto para familias; el agua está fresca incluso en verano.
Consejos:
- Combinar con la visita a los castillos reales
- A primera hora de la mañana el lago está más tranquilo
Contexto e historia
El Alpsee se encuentra encajado entre laderas boscosas, justo por debajo de los dos famosos castillos reales del Allgäu, y está considerado, con su agua clara y fría, uno de los lagos de baño más limpios de Baviera. Su cuenca surgió en la era glacial, cuando los glaciares modelaron el paisaje y dejaron profundas depresiones. Mucho antes de que los castillos se convirtieran en emblemas, las tranquilas aguas eran un retiro apartado cuyo espejo recoge las montañas circundantes. Sobre él se alza el castillo de Hohenschwangau, que el rey Maximiliano II de Baviera mandó transformar en la primera mitad del siglo XIX, a partir de una ruina medieval, en una residencia de verano neogótica, decorada con murales románticos del mundo de las leyendas.
Entre estos muros pasó su hijo, el más tarde rey Luis II, parte de su infancia, rodeado de imágenes de antiguas leyendas de héroes que marcaron de forma duradera su fantasía. Estas impresiones fluyeron más tarde en sus propios sueños constructivos, ante todo el castillo de Neuschwanstein, situado enfrente, que mandó erigir como encarnación del romanticismo caballeresco. Así, el paisaje del Alpsee se convirtió en escenario de una de las biografías más conocidas y trágicas del siglo XIX. Quien hoy está en la orilla contempla un telón en el que la historia de la realeza bávara, el entusiasmo romántico por la Edad Media y una naturaleza de montaña casi intacta confluyen de manera inseparable.
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