Lago di Braies (Pragser Wildsee)
La perla de los lagos dolomíticos
Dirección
Pragser Tal, Hochpustertal, Südtirol
GPS
46.6947, 12.085
El Lago di Braies (Pragser Wildsee) está considerado el más bello de los lagos dolomíticos. Su agua de color verde turquesa, el embarcadero de madera y la pared del Croda del Becco (Seekofel), que se alza abrupta, lo convierten en uno de los lugares más fotografiados de los Alpes. Por la gran afluencia, el acceso está regulado por horario en verano; un sencillo sendero rodea el lago.
Lo más destacado
- Lago verde turquesa con embarcadero histórico y botes de remo
- La abrupta pared del Croda del Becco reflejada en el agua
- Sencillo sendero circular alrededor del lago (aprox. 1 hora)
- Punto de partida para rutas en el parque natural Fanes-Senes-Braies
Bueno saberlo
| Ubicación | valle de Braies, unos 1.500 m |
| Particularidad | el lago dolomítico más fotografiado |
| Sendero circular | aprox. 3,5 km, alrededor de 1 hora |
| Acceso | regulado por horario en verano |
Información práctica
Cómo llegar: en verano, acceso solo con reserva/lanzadera de transporte público; el resto del año, autobús desde el valle del Pusteria.
Mejor época: de mayo a octubre; temprano por la mañana para calma y reflejo.
Costes: aparcamiento/acceso de pago y regulado; alquiler de botes según temporada (consultar actualidad).
Seguridad: el sendero circular es fácil; el agua está muy fría todo el año.
Consejos:
- Llega antes de las 9 h o a última hora de la tarde; entonces es lo más tranquilo
- Consulta antes las normas de acceso actuales en la web oficial
Contexto e historia
El Lago di Braies, en alemán Pragser Wildsee, se encuentra al final del silencioso valle de Braies, en las Dolomitas del Tirol del Sur, y está considerado uno de los lagos de montaña más bellos de los Alpes. Su agua, de un verde profundo a turquesa, alimentada por manantiales subterráneos, refleja las paredes verticales del Croda del Becco, que se alza imponente sobre la orilla. Una vieja leyenda cuenta que en el lago se halla la entrada oculta al reino de los Fanes, aquel pueblo de montaña hundido de la mitología ladina de las Dolomitas, que en otro tiempo reinó sobre estos valles y que, según la leyenda, un día ha de regresar.
El lago alcanzó fama turística ya a finales del siglo XIX, cuando en la orilla se construyó el señorial Hotel Pragser Wildsee, que atrajo a los veraneantes de la monarquía danubiana. El embarcadero de madera con sus botes de remo data de esa época y marca hasta hoy la imagen, tantas veces representada, del lago. Geológicamente, el mundo de roca que lo rodea pertenece al grupo de Fanes, cuya clara roca dolomítica está formada por arrecifes petrificados de un mar primigenio, lo que confiere al lugar esa mezcla de mito y profundidad geológica que caracteriza a todas las Dolomitas.
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