Achensee
El mar tirolés
Dirección
entre el Karwendel y el Rofan, Tirol
GPS
47.45, 11.7
El Achensee es, con unos 6,8 km de longitud, el lago más grande del Tirol y por su tamaño y sus claras aguas turquesa se le llama el mar tirolés. Enmarcado por el Karwendel y la cordillera del Rofan, es una apreciada zona de vela, senderismo y deportes de invierno. El histórico Achenseebahn, un tren cremallera de vapor, sube hasta el lago desde 1889.
Lo más destacado
- El lago más grande del Tirol con aguas turquesa
- Histórico tren cremallera de vapor Achenseebahn (desde 1889)
- Vela, surf y baño en verano
- Senderismo en el Karwendel y el Rofan
Bueno saberlo
| Tamaño | unos 6,8 km de largo (el lago más grande del Tirol) |
| Cordillera | Karwendel, Rofan |
| Tren | Achenseebahn (tren cremallera de vapor, desde 1889) |
| Actividades | vela, baño, senderismo, esquí |
Información práctica
Cómo llegar: Desde Jenbach con el Achenseebahn o en autobús; en coche por la carretera nacional del Achensee.
Mejor época: Baño y vela de junio a septiembre; senderismo de mayo a octubre.
Costes: Lago gratuito; tren, navegación y alquiler de barcas de pago (consultar actualidad).
Seguridad: El lago está fresco incluso en verano; atención al viento al navegar.
Consejos:
- Consultar el billete combinado Achenseebahn y navegación
- El sendero de altura del Rofan ofrece bonitas vistas del lago
Contexto e historia
El Achensee está considerado el lago más grande del Tirol y se sitúa a unos 930 metros como una cinta turquesa entre el escarpado Karwendel al oeste y la más amable cordillera del Rofan al este. Debe su color intenso al agua de deshielo calcárea, que mantiene en suspensión un fino polvo de roca y descompone la luz hacia el verde esmeralda. Durante mucho tiempo el valle alto estuvo marcado sobre todo por la economía de pastos y por la flotación de la madera, con la que se transportaba leña y madera de construcción desde los bosques circundantes. No fue hasta el siglo XIX cuando el incipiente veraneo descubrió la región, y el lago se convirtió en un cuidado destino de viaje. Ya la emperatriz Isabel de Austria figuraba entre los huéspedes ilustres que buscaban el aire fresco de montaña y el silencio del agua, y también el pintor y el poeta encontraron aquí motivos.
Un trozo especial de historia de la técnica es el Achenseebahn, un tren cremallera alimentado por carbón de 1889 que asciende echando vapor desde Jenbach, en el valle del Inn, hasta el lago, y que figura entre los trenes más antiguos conservados de su tipo. Salva en pocos kilómetros un considerable desnivel y llevaba en su día tanto a los veraneantes como mercancías al valle. En el lago mismo navegan hasta hoy barcos de excursión, cuya tradición se remonta al siglo XIX y que recorren el largo cuerpo de agua de orilla a orilla. Quien camina junto al agua sigue percibiendo la mezcla de pasado campesino, temprana cultura del viaje y esplendor imperial que marca este lugar de forma inconfundible hasta hoy.
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