Eibsee

Lago turquesa al pie del Zugspitze

Dirección

Grainau, al pie del Zugspitze, Baviera

GPS

47.4575, 10.9817

Dirección

Grainau, al pie del Zugspitze, Baviera

GPS

47.4575, 10.9817

El Eibsee, al pie del Zugspitze, está considerado, con su agua clara de color verde turquesa y varias pequeñas islas, uno de los lagos de montaña más bonitos de Baviera. Un sendero de orilla de unos 7 km rodea el lago ante el telón de la montaña más alta de Alemania. Desde la orilla parte además el teleférico al Zugspitze.

Lo más destacado

  • Agua verde turquesa con pequeñas islas
  • Sendero circular por la orilla (unos 7 km) ante el Zugspitze
  • Barcas de remo y baño en verano
  • Estación de salida del teleférico del Zugspitze

Bueno saberlo

Ubicación al pie del Zugspitze, Grainau
Agua clara, verde turquesa, varias islas
Sendero circular unos 7 km
Enlace teleférico del Zugspitze

Información práctica

Cómo llegar: Con el tren del Zugspitze hasta Eibsee; en coche por Grainau.

Mejor época: Baño de junio a septiembre; sendero de orilla de mayo a octubre.

Costes: Lago y sendero de orilla gratuitos; aparcamiento, barcas y teleférico de pago (consultar actualidad).

Seguridad: Lago de montaña, agua fresca; sendero de orilla sencillo y apto para familias.

Consejos:

  • Recorrer el sendero de orilla en sentido antihorario para las mejores vistas
  • Combinar con la subida al Zugspitze

Contexto e historia

El Eibsee se sitúa al pie del Zugspitze, la montaña más alta de Alemania, y está considerado, con su agua verde turquesa, a menudo asombrosamente clara, uno de los lagos de montaña más bonitos de Baviera. Su encanto reside no en último término en el reflejo de la poderosa cumbre, que con tiempo en calma se muestra en la superficie, una imagen que figura entre las más impresionantes del Werdenfelser Land. Geológicamente, el lago debe su origen a un enorme desprendimiento de montaña que se precipitó del macizo hace milenios y represó el valle con escombros rocosos. Las numerosas pequeñas islas y calas son testigos visibles de ese flujo de derrubios.

El nombre remite al tejo, aquel conífero longevo y antaño muy extendido cuya madera se codiciaba en la Edad Media para los arcos. Durante siglos el lago yació apartado en los bosques, antes de que el incipiente turismo alpino lo descubriera e hiciera de Garmisch y Grainau apreciados lugares de veraneo. Con la construcción del tren del Zugspitze la región se acercó aún más al mundo de las cumbres. Quien rodea el sendero de orilla alterna entre bosque umbrío y vistas abiertas al macizo del Wetterstein y entiende pronto por qué este lugar atrae desde siempre a pintores y fotógrafos. En los meses cálidos el agua, inusualmente clara y fresca, invita al baño, mientras al fondo los teleféricos al Zugspitze y el espectáculo de la luz cambiante en la enorme pared rocosa completan el encanto de esta joya natural bávara.

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