Mer de Glace
El glaciar más grande de Francia
Dirección
Montenvers, sobre Chamonix, Alta Saboya
GPS
45.8983, 6.94
La Mer de Glace es con unos 7 km de longitud el glaciar más grande de Francia y, desde el siglo XIX, un imán para los visitantes. El histórico tren cremallera de Chamonix a Montenvers da acceso al balcón panorámico, desde el que una telecabina y unas escaleras descienden a la gruta de hielo. El rápido retroceso del glaciar es aquí especialmente visible.
Lo más destacado
- El glaciar más grande de Francia (unos 7 km)
- Histórico tren cremallera a Montenvers
- Gruta de hielo transitable en el glaciar
- Retroceso glaciar visible
Bueno saberlo
| Longitud | unos 7 km (el glaciar más grande de Francia) |
| Tren | tren cremallera Chamonix–Montenvers |
| Extra | gruta de hielo (Grotte de Glace) |
| Aviso | fuerte retroceso del glaciar |
Información práctica
Cómo llegar: Con el tren cremallera de Montenvers desde Chamonix.
Mejor época: Aproximadamente de mayo a octubre (consultar actualidad).
Costes: Tren, telecabina y gruta de hielo de pago (consultar actualidad).
Seguridad: Muchas escaleras de bajada a la gruta; calzado firme.
Consejos:
- Las marcas en la ladera muestran el nivel anterior del glaciar
- Combinar con un día en Chamonix y la Aiguille du Midi
Contexto e historia
La Mer de Glace, el «mar de hielo», es el glaciar más grande de Francia y se enrosca en un poderoso río de hielo, surcado de grietas, descendiendo del macizo del Mont Blanc hacia el valle de Chamonix. Ya en el siglo XVIII la enorme lengua de hielo atrajo a los primeros viajeros, y aristócratas ingleses en su viaje de formación figuraban entre los primeros admiradores que contemplaban el espectáculo desde la altura de Montenvers, contribuyendo así a fundar el turismo alpino; incluso Mary Shelley hizo caminar a su criatura de «Frankenstein» por este mar de hielo.
En 1908 se inauguró el tren de cremallera a Montenvers, que desde entonces lleva cómodamente a los visitantes al borde del glaciar, donde año tras año se excava de nuevo un túnel de hielo para hacer accesible el interior del glaciar. Pero la Mer de Glace es también un penetrante símbolo del cambio climático: el glaciar retrocede con rapidez y pierde notablemente espesor, y donde antes el hielo llegaba muy cerca de la estación de montaña, hoy los visitantes deben descender muchos cientos de escalones hasta el hielo encogido. Las marcas en la roca a lo largo del descenso muestran sin contemplaciones hasta qué altura llegaba aún el hielo en décadas anteriores. Así, el mar de hielo une la época pionera del turismo alpino con el testimonio visible e inquietante de una naturaleza que cambia con rapidez.
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